Esquizofrenia… síntomas positivos
Es dificil ayudar a una persona que padece esquizofrenia, especialmente si aún no acepta la enfermedad y la necesidad de contar con ayuda farmacológica y psicológica para encontrarse mejor y aprender a controlar la enfermedad.
Los psicólogos a la hora de intervenir tenemos que conocer en profundidad al paciente así como sus síntomas y las funciones que tiene alteradas.
La esquizofrenia se diagnostica cuando la persona presenta alteraciones en las principales funciones mentales:
. Percepción
. Pensamiento
. Emociones
.Movimiento
. Capacidades cognitivas (atención, memoria etc.)
. Control de la conducta
Como cada persona es un mundo las distintas alteraciones no están presentes en todos los casos ni en la misma intensidad, por eso puede haber dos personas con el mismo diagnóstico que presentan síntomas tan diferentes que pocos dirían que tienen la misma enfermedad. Las alteraciones que presentan estos pacientes pueden producirse por exceso o por defecto (las funciones operan por debajo de lo normal o se han perdido).
¿Qué son los síntomas positivos?
. Alucinaciones. Cuando la persona sufre alucinaciones tiene sensaciones sin que haya estimulación necesaria para sentirlas. Las alucinaciones pueden afectar a varias modalidades sensoriales de forma simultánea, habitualmente las alucinaciones suelen asustar y angustiar a quienes las padecen, pueden sentirse confusos y no ser capaces de explicar bien lo que les ocurre. Otros en cambio las explican con detalle y responden como si realmente estuviera ocurriendo. Estas sensaciones pueden aparecer en cualquiera de los sentidos
. Vista ven cosas o personas que no existen. Marina cuando llegaba a casa de su trabajo, veía a su vecino asomado en su balcón.
. Olfato: perciben olores extraños en el ambiente o perciben olores corporales en sí mismo o en otros que no están presentes. Isabel a pesar de ducharse a diario se quejaba de que constantemente olía mal.
. Gusto: notan extraños en la boca al tomar ciertos alimentos o bebidas. Luis en una sesión comentó que cuando tomaba agua le sabía a leche.
. Tacto: perciben sensaciones extrañas en su piel sin que nada ni nadie esté manteniendo contacto físico. Ana comenta que cuando dormía notaba como su cantante favorito la acariciaba.
. Oído: pueden oir ruido o voces inexistentes. Elena comenta que por las mañanas cuando va a trabajar oye a dos personas que no conoce como la llaman <<guarra>> y la critica.
. Delirios Son ideas y creencias distorsionadas que se mantienen con mucha convicción y que suelen causar mucha preocupación o angustia. Pueden ser ideas muy extrañas (como que alguien está intentando controlar mis pensamientos) o tener contenidos verosímiles (mi pareja me está siendo infiel). Son ideas muy rígidas que se mantienen a pesar de que haya argumentos y evidencias en contra o a pesar de que sean lógicamente imposibles.
En ocasiones la persona puede tener ideas delirantes y que correspondan con la realidad a pesar de ser delirantes, por ejemplo una persona puede tener una idea delirante acerca de que su pareja es infiel y que este, realmente esté siendo infiel, en este caso aunque la pareja dejará de ser infiel la `persona seguiría teniendo convicción de que sigue siendo infiel. Los delirios más frecuentes suelen ser los de persecución, perjuicio, referencia y control.
.vLenguaje y pensamiento desorganizado. Consiste en la pérdida de las asociaciones lógicas en el pensamiento, se pierde la relación entre las ideas. La persona afectada puede saltar de un tema a otro o incluso su discurso puede resultar incoherente.
. Comportamiento desorganizado. Algunas personas presentan conductas caracterizadas porque carecen de lógica o sentido común. Pueden tener dificultades en actividades de la vida diaria como asearse comportamientos caóticos o al menos peculiares (como comer la sopa con tenedor o desnudarse en mitad de la calle), frecuentemente se ríen en situaciones que para los demás no son cómicas.
Psicólogo en Salamanca – Psicóloga-Mª Luz Cañadas – Psicologia
Esquizofrenia… al principio del camino.
Los psicólogos trabajamos en nuestro día a día para ayudar a las personas a resolver sus problemas personales.
Cuando una persona recibe un diagnóstico de esquizofrenia, necesita la ayuda y el apoyo de la gente que le quiere. Aunque habitualmente los familiares desean ayudar a su familiar encontramos dos obstáculos para que esa ayuda sea efectiva, por un lado su reacción emocional ante lo que está ocurriendo, y, por otro lado porque desconocen cuáles son los cuidados más convenientes para la enfermedad.
Que nos alteremos emocionalmente cuando a nuestra pareja, hijo o hermano le diagnostican esquizofrenia es una respuesta emocional normal ante una mala noticia que nos asusta y nos desconcierta.
Es frecuente que inicialmente sintamos incredulidad “no puedo creer que esté enfermo”, esta reacción suele dar paso, transcurrido un tiempo, a asimilar y aceptar la realidad. Cuanto más repentino e imprevisto haya sido el inicio de la enfermedad más probable es que la respuesta inicial sea de incredulidad. Ante un diagnóstico tan severo como la esquizofrenia, en caso de que los profesionales alberguen dudas suelen emitir un diagnóstico genérico (brote psicótico, trastorno psicótico agudo…) para poder valorar la evolución del caso y diagnosticar esquizofrenia solamente cuando tengan la certeza. Es importante que después del jarro de agua fría que supone el diagnóstico mantengamos la esperanza, ya que a pesar de la dificultad que implica la situación, las cosas no tienen por qué ir de la peor manera posible. Es habitual que pensemos en todo lo malo que puede suceder sintiendo miedo, ansiedad y angustia… En estos casos es importante que pensemos no en el abanico de cosas posibles que pueden suceder, sino en las cosas que es probable que sucedan . Es decir, aunque nos asuste la posibilidad de que las cosas salgan mal será más útil centrarnos en hacerlas de tal forma que la probabilidad de que salga bien sea la mayor posible.
Pueden aparecer sentimientos de culpa (¿Qué hice mal para que haya enfermado?) que se han alimentado de las ideas erróneas que circulan en nuestra sociedad responsabilizando a la familia del desarrollo de la enfermedad, o culpa por no haber hecho lo suficiente para evitar o atajar antes la enfermedad o por determinadas reacciones que tuvimos con nuestro familiar en el pasado. Es inútil sentirnos culpables por no haber evitado algo que no podíamos prever.
Podemos tener sentimientos de rabia, ira y frustración que tendremos que aprender a manejar .
Recomendaciones para la familia ante el diagnóstico de esquizofrenia:
. Evita buscar culpables, nadie quiere enfermar.
. Mantén la esperanza, aunque la enfermedad es grave, la evolución es muy variable de unas personas a otras, y, por tanto, es difícil redecir con certeza cuál será la evolución de nuestro familiar.
. Selecciones un equipo de profesionales que se encargue del tratamiento y colabore con ello en la medida de sus posibilidades. Se desaconsejan los cambios frecuentes de profesionales.
. Eviten sobrecargar a una persona, reúnanse la familia y repartan las responsabilidades en función de lo que cada uno puede y quiere hacer. Traten de anticipar las dificultades que pueden surgir y planteen soluciones que o permitan solventarlas.
. Aunque dediques tiempo a ayudar a tu familiar, reserva un tiempo para ti.
. Siga manteniendo su vida social y comparta sus experiencias con gente de confianza.
. Si te encuentras muy mal o ese malestar se mantiene en el tiempo, no dudes en buscar ayuda profesional.
Psicólogo en Salamanca – Psicóloga Mª Luz Cañadas – Psicología
Esquizofrenia, esa gran desconocida
<<Cuando ingresaron a mi hija por primera vez y la psiquiatra me dijo que tenía esquizofrenia y que era para toda la vida, que era una enfermedad incurable se me cayó el mundo encima>> Ana (madre de paciente esquizofrénica de tres años de evolución).
El termino esquizofrenia significa literalmente <<mente escindida>> o <<dividida>> lo cual lleva a mucha gente a pensar que quienes la padecen tienen personalidades divididas. Esto no es así, quienes padecen esquizofrenia tiene una alteración de distintas funciones mentales que trastornan notablemente su comportamiento. El comportamiento esquizofrénico se caracteriza por la desorganización de la forma de pensar y comportarse. No existen analíticas ni pruebas clínicas que permitan diagnosticarla pero se emplea para descartar que haya alguna enfermedad física que justifique los síntomas del paciente. El diagnóstico de la enfermedad se realiza por medio de la observación y la entrevista clínica.
La esquizofrenia probablemente es una de las enfermedades mentales más temida y desconocida. Son muchos los mitos e ideas erróneas que la gente de a pie tenemos acerca de estos enfermos. Es frecuente creer que las personas afectadas por esta enfermedad son impredecibles, agresivas y violentas. En España hay más de 40.000 personas afectadas por esta enfermedad que no entiende de sexo, clase social o nivel educativo. Esta enfermedad no afecta solo a quien la padece, sino que afecta de forma notable en la vida de sus familiares, ya que tras el impacto inicial que suele provocar el diagnóstico se suma a los cambios que se producen en la dinámica familiar, ya que el enfermo va a necesitar apoyo y ayuda. Así que la familia por un lado tiene que aceptar el diagnóstico y por otro aprender a ayudar al enfermo y a mantener en unas condiciones emocionales que le permitan realizar su papel adecuadamente.
.MITO: La enfermedad es para toda la vida.
REALIDAD: Los estudios indican que alrededor de un 25% de los casos diagnosticados de esquizofrenia no vuelven a tener otra crisis, y pueden recuperarse lo suficiente para poder llevar una vida normal sin necesidad de tomar medicación. Un 50% se recuperará parcialmente, necesitarán tomar medicación de forma continuada y tendrán algunas limitaciones en su vida cotidiana, pero sin grandes repercusiones. El 25% restante tendrá una mala evolución, necesidad de cuiodados especiales y supervisión continuada.
.MITO: Para el tratamiento de la enfermedad sólo pueden administrase tranquilizantes.
REALIDAD: Los fármacos disponibles para el tratamiento de la esquizofrenia cada vez son más potentes y eficaces. Con un tratamiento farmacológico adecuado son muchos los pacientes que pueden llevar una vida normal o casi normal.
. MITO :La esquizofrenia conlleva problemas de agresividad y peligrosidad.
REALIDAD: La prensa sensacionalista ha contribuido a la difusión y mantenimiento de esta creencia, ya que los informes existentes acerca dela comisión de actos violentos no llega al 1%. Es cierto que en situaciones de crisis pueden mostrarse violentos, pero es la excepción, no la norma.
. MITO: La esquizofrenia supone una limitación de la inteligencia.
REALIDAD: Las personas pueden verse afectadas o por esta enfermedad independientemente de su inteligencia.
. MITO: La culpa es de la familia.
REALIDAD: Ha habido algunos estudios que han tratado de establecer un nexo causal entre la esquizofrenia y determinados estilos de funcionamiento familiar, esto ha favorecido que frecuentemente los padres de los afectados se sientan culpables y piensen en qué se han equivocado para que su hij@ enferme. Las principales organizaciones científicas y profesionales mantienen que la esquizofrenia no tiene una causa única. Lo que sí parece evidenciar la investigación es que tras la primera recaída la evolución de la enfermedad es mejor si el ambiente familiar es adecuado.
. MITO: Es hereditaria y por ello no se puede tener hijos.
. MITO: Quien sufre esquizofrenia no podrá encontrar trabajo, ni casarse, ni tener amigos.
REALIDAD: Hay personas que llevan una vida normalizada a nivel familiar, social, laboral y de pareja.
. MITO: Sufrir esquizofrenia supone depender de la familia para toda la vida.
REALIDAD: Las personas diagnosticadas pueden ser independientes y tomar decisiones importantes en su vida siempre que la enfermedad esté en fase estable y no haya recaidas.
Psicólogo en Salamanca – Psicóloga Mª Luz Cañadas – Psicología
Hoy hablamos de los celos en la pareja (segunda parte)
Como comentábamos ayer lo celos son un fenómeno universal, de tal forma que el celos@ siente malestar causado por la certeza, la sospecha o el temor de que la persona a la que quiere y a quien desea en exclusiva pueda preferir o volcar su afecto en una tercera persona. Por tanto hay celos entre padres e hijos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo …
Los celos generan mucho sufrimiento tanto en la persona que lo experimento como a la “víctima” de sus celos.
Los celos tienden a ser un sentimiento estable en la vida de quien los sufre. Cuando el celos@ tiene un arrebato de celos nota un profundo malestar, que puede ser una mezcla de irritación y de depresión. En estas circunstancias, la persona suele realizar preguntas de comprobación (llamadas telefónicas, interrogatorios, revisión de objetos personales como bolsillos o correo electrónico) de la persona que ama con el objetivo de reducir el malestar que siente. De este modo, al sentirse un alivio transitorio, los comportamientos de celos quedan incorporados al repertorio de conductas del sujeto. Al cabo de horas o días vuelve a aparecer el proceso, que queda, de este modo, realimentado.
Una relación de pareja en el que los celos están presentes de forma continuada pueden llegar a destruir la relación. El celos@ sufre en el intento constante de proteger y/o salvar su relación de pareja, de tal forma que agobia, atosiga y controla a su pareja de tal modo que la pareja probablemente cambiará su forma de comportarse (es mejor que no le diga que salí anoche, así no pasa un mal rato) se irá minado la comunicación y puede favorecer el fin de la relación.
Aunque cada persona es diferente, los estudios afirman que las personas celosas suelen presentar ciertas características:
1. La inseguridad en uno mismo y la dependencia emocional.
2. La desconfianza hacia los demás.
3. La baja autoestima.
4. La introversión y la carencia de recursos sociales.
En personas con estas características los celos pueden estar más o menos latentes y activarse en forma de arrebatos en diversos momentos de la relación. Las situaciones generadoras de celos en personas vulnerables pueden ser múltiples.
Hay determinados momentos críticos en la vida en pareja que facilitan la aparición de los celos, entre los cuales destacan: el inicio de la convivencia, el nacimiento de un hijo, el comienzo de un nuevo trabajo, el éxito profesional del otro miembro de la pareja.
Cualquier acontecimiento de la vida cotidiana puede ser suficiente para desencadenar un episodio agudo de celos.
Cuando la persona sufre celos, no se queda sentado esperando a que éstos desaparezcan. Suelen realizar una serie de acontecimientos dirigidos a comprobar si los pensamientos que tienen son ciertos. Se trata de una búsqueda compulsiva de pruebas que avalen la veracidad de los pensamientos relacionados con la fidelidad. Son frecuentes las conductas inquisitivas, el interés reiterado por el pasado de la pareja, llamadas telefónicas constantes, el registro de objetos personales y, en algunas ocasiones, el sexo compulsivo.
La pareja del celoso, en las primeras fases, puede esforzarse por contestar a todas las preguntas, como un modo de convencer y de demostrar al celoso que sus dudas son totalmente infundadas. Con el paso del tiempo la pareja del celoso comienza a cansarse de tanta pregunta sin sentido y de que toda respuesta sea siempre insuficiente. Por ello, comienzan a evitarse, en la medida de lo posible, las preguntas; y cuando estas son ineludibles, las respuestas son más breves, sin detalle alguno. Esta actitud pone aún más nervioso al celoso, quien lo toma como muestra de la infidelidad y de la veracidad de sus dudas. Llegados a este punto, las discusiones de la pareja son constantes y se llega a un callejón sin salida, al no sentirse nunca el celoso satisfecho, independientemente de lo que diga o haga la pareja.
Psicólogo en Salamanca – Psicóloga Mª Luz Cañadas – Psicología
Hoy hablamos de celos… (primera parte)
Luis la otra noche salió de fiesta con Marta, su pareja y su grupo de amigos. Llevan 3 años viviendo juntos y salen con frecuencia los fines de semana. No están pasando por un buen momento de pareja, la rutina se ha instalado en su relación y Marta cada vez se muestra menos receptiva a mantener relaciones sexuales, dice que está cansada, que no le apetece. Por si fuera poco la otra noche en un bar Marta se encontró con un antiguo compañero de clase y estuvieron más de media hora hablando, ella parecía muy contenta y animada con él. Desde entonces cuando está solo, Luis no puede parar de pensar en Marta hablando con ese chico “seguro que le gusta, vi como se miraban”, “me va a dejar”, “seguro que se están viendo, por eso ayer llegó más tarde de lo habitual”. Como está muy nervioso cree que estará más tranquilo si una vez, solo una vez, le echa un vistazo al móvil y a las redes sociales de Marta para ver si sigue teniendo contacto con el chico. Cuando lo mira y ve que no hay motivos para darle vueltas se queda más tranquilo, pero al día siguiente siente necesidad de revisar de nuevo el teléfono y de controlar sus horas de entrada y salida. Además aparecen nuevas dudas ¿Y si se escriben o llaman y borran los mensajes? Eso está generando muchas situaciones de tensión con Marta que no entiende su actitud, además constantemente está de mal humor y le parece mal que quede con amigos a tomar algo sin que él esté presente. ¿Luis está celoso?
Los celos son un fenómeno universal. Muchos animales son capaces de mostrar conductas celosas (por ejemplo cuando una pareja cuyo perro dormía a los pies de su cama es desplazado a otra habitación para poner la cuna del niño recién nacido). Se manifiestan en la infancia, en la adolescencia y en la edad adulta (apareciendo en relaciones profesionales, sociales, artísticas y de pareja).
Son un proceso de emociones complejo en el que se mezclan emociones negativas como el miedo, la hostilidad o la ira, la tristeza y con emociones agradables como el amor y el cariño.
Los celos constituyen un sentimiento de malestar causado por la certeza, la sospecha o el temor de que la persona querida, a quien se desea en exclusiva, prefiera y vuelque su afecto en una tercera persona.
¿Los celos ayudan o perjudican a una relación de pareja?
Los celos son un elemento importante en las relaciones de pareja. Es uno de los problemas más frecuentes experimentados en las relaciones íntimas.
Los celos de baja intensidad pueden ser adaptativos ya que favorecen la estabilidad de la pareja, ayudan a controlar en cierta medida la promiscuidad y favorecen un entorno estable para el cuidado de los hijos. Pero cuando la intensidad frecuencia o duración de los celos es tan elevada que interfiere con la evolución de la relación estaríamos hablando de celos patológicos.
Los celos patológicos se manifiestan a distintos planos: en el emocional la persona celosa puede sentirse ansiosa y/o agresiva, en el plano cognitivo presentará pensamientos que es incapaz de eliminar o desplazar y que le llevan a pensar en una posible infidelidad por parte de la persona amada («seguro que estará con su amante», «cuando sea más vieja, él se buscará a otra») y en el plano conductual presentará conductas con el objetivo de controlar a su pareja (registrar su teléfono móvil, controlar sus horarios, acceder a sus cuentas de correo electrónico etc).
A veces el hecho de mencionar el nombre de una antigua pareja o tener la sensación de que nuestra pareja ha mirado a una persona al caminar por la calle puede generar la reacción celosa.
Componentes de los celos
En las conductas de celos hay cuatro componentes fundamentales:
. El amor a una persona
. El afán de posesión.
. La fidelidad pactada (con el temor, justificado o no, a un rival). Por muy abierta que sea la forma en la que se plantee una relación, los celos emergen si a uno le importa emocionalmente a la pareja y ve peligrar la relación por la aparición en escena de un rival.
. El desprestigio social de la infidelidad
Psicólogo en Salamanca – Psicóloga Mª Luz Cañadas – Psicología